Fermento de Independencia

Por Elías Iván García Ríos, SJ

En su mayoría, las fuentes historiográficas reconstruyen los hechos de Independencia basados en los grandes acontecimientos y en los grandes líderes, lo que significa que nuestra historia, es la historia de los caudillos. Sin embargo, no hay caudillo que haya sido original en sus ideas, ni batalla que no haya sido ganada sin la fuerza, la estrategia, la entrega y la bravura de indígenas y campesinos, todos ellos trabajadores.

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Autor: Elías Iván

Hoy nos serviremos de las fuentes históricas para entablar un diálogo con quienes no se acostumbra dialogar, parafraseando los diálogos que solía tener el cura Hidalgo con sus allegados, previos a la lucha armada y que ahora tiene con ustedes: No conviene que siendo mexicanos, dueños aún de un país hermoso y rico, continuemos por más tiempo bajo el dominio de los [empresarios y políticos]; estos nos extorsionan, nos tienen bajo un yugo que ya no es posible soportar su peso por más tiempo, [sobre todo con sus reformas que han encarecido la vida y han vulnerado nuestra dignidad de trabajadoras y trabajadores]; nos tratan como si fuéramos esclavos, no somos dueños de hablar aún con libertad [sobre todo dentro de las fábricas, donde quisieran vernos como robots]; no disfrutamos de los frutos de nuestro [trabajo] porque ellos son los dueños de todo; pagamos [una carga excesiva de impuestos] por vivir en lo que es de nosotros; estamos bajo la más tiránica opresión ¿no les parece que esto es una injusticia?… pues se trata de quitarnos este yugo haciéndonos independientes.[1] Se trata de luchar contra todo eso que nos deshumaniza, que nos quiere sumir y asfixiar en la miseria y hacernos sentir responsables, como si eso dependiera de nosotros. ¿Cómo podemos recuperar este México para los mexicanos, a quienes se nos ha negado esa posibilidad y se nos ha condenado a una vida de esclavitud?

Autor: Elías Iván
Autor: Elías Iván

El cura Hidalgo detonó un proceso de independencia apoyado por miles y miles de trabajadores de los campos y las ciudades. Sin embargo, el drama de nuestra historia fue que sólo los líderes y caudillos negociaron, firmaron y pactaron los acuerdos, los Congresos y Constituciones, y dejaron de lado a los principales actores y víctimas, los trabajadores. Ahora a 207 años de haberse detonado este proceso de la revolución de Independencia, vivimos condiciones de miseria que ya no es posible seguir tolerando. La economía que ha imperado ya no se puede sostener, lo que significa que tampoco muchas de nuestras fuentes de trabajo. Nos toca ahora, a nosotros, hacer nuestro propio proceso de independencia, pero mediante la cooperación, la organización, la justicia, primeramente de los de abajo, de los pobres y marginados, y con ellos todos, pero sin ellos nadie.

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Autor: Elías Iván

El fermento de nuestra Independencia viene envuelto en nuestra condición de marginados. Todo aquello que nos ha hecho sufrir ahora nos impulsa y no exige un cambio, un verdadero proceso de lucha por la vida y el trabajo, dignos y justos. La tormenta, como dicen los indígenas en resistencia, nos va a golpear a todos, así como lo han hecho los huracanes y terremotos, y no podremos defendernos porque han destruido nuestra ser social, nuestra capacidad de organización y autorresponsabilidad, nos han hecho un poco inútiles, han naturalizado nuestra condición de pobres, para decir que ya no es posible hacer cambios, por lo que es necesario resignarnos.

A pesar que desde hace años se escuchan por doquier movimientos que anuncian cambio, resistencia, rebeldía, justicia, y los distintos ya basta, no se ha logrado consolidar, ni unificar al pueblo mexicano. Es necesario considerar un verdadero proceso organizativo, que vaya recuperando nuestra capacidad de autogobierno, de cooperativismo, de apoyo, de responsabilidad, de participación, de liderazgo, de cuidado a la tierra, de unidad, de justicia para oprimidos y el peso de la ley para los gobiernos corruptos. En nosotros habita la memoria de los pueblos que murieron para darnos dignidad y esperanza. Nuestros ancestros nos acompañan y nos impulsan a ser valientes, a enfrentar el mal con la organización, para que realmente ¡Viva México! cropped-prueba2

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Autor: Elías Iván

[1] Cfr. Pedro González. Apuntes históricos de la ciudad de Dolores Hidalgo. La Rana, México, 2001, p. 33.

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